Un copo frío caía sobre mi roja nariz, el invierno parecía haber llegado al fin.
Una blanca paloma vi sobrevolar la altura en las nubes, pintadas sobre un cuadro negro azabache que cubría el cielo, estaban estas, espesas y blancas como la espuma del mar, no había alfiler capaz de coser o tapar lo negro del cielo pues hasta lo blanco negro era.
Un ángel vi caer, allí lo vi por primera vez, era rubio y hermoso, muy hermoso; Sus ojos permanecían cerrados pero no parecería un ángel sin aquellas espesas alas que aparecían de su espalda; Su ropa era la de un chico normal de su edad, allí comprendí que lo que paloma creí divisar era en realidad un ángel caído del cielo.
Se movió, me asusté. No sabía qué hacer.
Abrió los ojos...azules, muy azules, como dos trozos de cielo, del más claro de los cielos. Era hermoso pues.
Se levantó, aun mirándome. Me asusté más.
No se parecía en nada a un ángel de ficción, me penetró con la mirada, ss ojos azules en los míos... de repente todo se hizo negro...y como testigo de lo pasado el viento, aquel que las palabras... se las lleva volando...
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