viernes, 22 de enero de 2016

El momento ha llegado.

La lluvia dejó de caer hace tiempo sobre el tejado de mi casa, el sol y la luna se turnan en su lugar. Las nubes, a veces, hacen acto de presencia pero... se esfuman. Las yemas de mis dedos echan de menos el tacto de las paredes frías y mi nariz, el olor de la chimenea encendida en invierno.
Dicen, los más sabios, que volver en el tiempo no es bueno, que es mejor dejar las cosas como están y no volver la vista atrás. No es que no les crea, pero... tanta sequía no debe ser buena. Se me están olvidando las pocas imágenes que quedaban en mi cabeza de gotas de lluvia cayendo en la ventana.
Ni siquiera el viento pasa por aquí.
No puede haber más gente mala que buena en este mundo. Es estadísticamente imposible. ¿Qué pasará cuando se acabe el agua del mundo? Ese dios vuestro del que tanto habláis nos odia. La gente de este planeta es hermosa, ¿Verdad? Quizás soy yo el problema, quizás soy yo la que no debería estar aquí.
Hemos dejado de vivir, somos almas errantes que ni siquiera saben sonreír. Si nuestros antepasados hubieran sabido que acabaríamos de esta forma tan... tan... ni siquiera hay palabras para describir esta situación. Hemos destruido nuestra vida, algo tan bonito que heredábamos desde hacía millones de años.
Deberíamos haberlo evitado, somos seres inteligentes.
O eso creía. La realidad es que fue bonito mientras duró: la evolución hasta llegar al homo sapiens; la evolución del mundo culturalmente y todos los idiomas, religiones, músicas,... todo lo que se ha ido creando con el paso de los siglos; la lucha por los derechos de la humanidad;... incluso la colonización de la luna, así de grande soñamos. Supongo que el mundo se quedó pequeño.

Quizás sea la respuesta algo que siempre se ha dicho y no es otra cosa más que el famoso “todo tiene un pero”. El mundo tenía uno y probablemente inconscientemente sabíamos que esto llegaría. ¿Cuál era ese pero? Nadie es perfecto.

jueves, 21 de enero de 2016

Ojalá tus ojos revelaran el secreto de este mundo de ensueño.
Y que tus pupilas hablaran, así como lo hacen las palabras.
Que si de describirte se trata, lo haría mejor sobre placer.
No hallo en tu mirar las respuestas.
Ojalá que tu sonrisa volviera como el sol en la mañana
e iluminara hasta mis noches,
las mismas en las que te soñé.
Que no me saco tu mirar de la cabeza.
Ni tu voz,
ni tus palabras ahora selladas,
ni tus manos...
No te quiero,
no me enamoro.
Pero no niego que te besaría,
o no sé.
Algo.
Pero habla y deja las palabras para bien o para mal.


sábado, 16 de enero de 2016

Siglo XXI

“Bienvenidos al siglo XXI,
Todo está permitido, sigue tus sueños y se como quieras.”

Todo está permitido,
Siempre y cuando cumplas las reglas.
Todo está permitido,
Siempre y cuando no fumes,
No escuches heavy,
No seas homosexual,
No seas tú mismo.
Todo está permitido,
Siempre y cuando sigas las normas de la sociedad.

Sigue tus sueños,
Siempre y cuando tengas dinero,
Sigue tus sueños,
Siempre y cuando tu nota llegue,
Haya de por medio un dedo,
No te importe ser becario,
Hacer lo que tus padres quieren.
Sigue tus sueños,
Siempre y cuando estés dispuesto a ser una marioneta.

Se como quieras,
Siempre y cuando seas un clon,
Se como quieras,
Siempre y cuando seas normal,
Sigas la educación que ellos exigen,
Sigas los sueños que ellos no tuvieron,
Y cojas las oportunidades porque
“¿No te das cuenta de que así no serás nadie?”

¿Y si no quiero ser nadie?
¿Y si prefiero poder querer a quien deseo que tener tu dinero,
o tu trabajo,
o tu gran y perfecta vida
diseñada por un elitista?
Sí, no seré nadie,
Nadie que no quiera llegar a ser.


martes, 18 de agosto de 2015

Old outfit, new generation.

We wish we were from the 80's
we listen to their music
more than we care about 40 charts.
We wish we had lived Woodstock
we would prefer to peace out
than to talk on the mobile phone.
We wish we made the rules for our own good
we see life as our enemy but
not more than people used to.
We are a new generation
trying to figure out how
to love,  to see, to talk and to live
just as we are supposed to.
But we won't. We won't listen, we'll keep fighting. We'll keep bleeding.
We'll keep being ourselves.

jueves, 13 de agosto de 2015

Palabras nocturnas.

A veces me pregunto por qué cogemos el camino largo para volver después de clase, si es por evitar pasar más tiempo del inevitable en casa o por buscar nuevas aventuras que nunca llegan. O por qué queremos irnos de casa antes de lo 18 cuando ni siquiera entendemos nuestro sí y nuestro no. A veces, a veces,... ¿Qué es eso que llaman amor? ¿Qué es el volar? ¿Qué se siente realmente al llorar...?
Y no hay respuestas, morimos sin ellas. Pero no aprendemos, siguen ahí, están ahí, y flotan en el aire. Cuando pasa algo te preguntas el por qué pero callas y quizás es miedo, o cobardía.
No sé por qué nos cuesta hablar incluso cuando hace bien, porque hay veces que es lo mejor pero no. Detenemos nuestra lengua en su camino a formular sonido y nos escondemos y entonces creemos que en la respuesta está en la huida y no. Hay que afrontar las cosas de cara y que el tiempo haga de las suyas. Hay que ser sinceros.
Hay que aprender a hablar en voz alta con nosotros mismos.
Y mirarnos a la cara.
Y saber decir quiénes somos sin escondernos de todo, de nosotros.
A veces me pregunto qué le diría a mi yo de pequeña y me doy cuenta de que ella no lo entendería porque ni yo me hago caso, no me escucho,... hago oídos sordos a mis palabras. Le diría tantas cosas,... tantas como países, pero no me creería. Ni yo me creo.
Hay que saber nadar a veces, sacar la cabeza del agua antes de ahogarnos y respirar llenando los pulmones del todo.  Y soltarlo, muy lentamente.

Deberíamos dejar las preguntas, las respuestas,... y vivir. Queremos buscarle explicación a todo y, bueno, respirar sirve para vivir, hay que aprovecharlo. Para algo nos dieron esa capacidad. 

viernes, 22 de mayo de 2015

En clase de historia nacen cosas que contar.

La lluvia cae del cielo
y se convierte en hielo
al tocar levemente
la punta de tus dedos.

Mas frío yo no siento
ni con un suspiro
caído en mi cuello
ni tus dedos en mi cuerpo.

De tus labios
surge un beso
y de los míos
un te quiero.

De tus labios
mil promesas,
de los míos
aspereza.

No robes
mi alma
que aún
aguanta.

sábado, 25 de abril de 2015

¿Y si cada corazón late en forma de ciudad?

Nicolas estaba en un banco del parque mientras su chica, como le gustaba llamarla, se encontraba en la habitación del hotel cambiándose. Ambos se hallaban de viaje por Europa desde hacía un par de semanas y esta vez la parada había sido Barcelona. Llevaban ya dos noches y el día siguiente sería el último.
Nicolas podría estar en el hotel si no fuera porque el día anterior, mientras andaban por algunos de los recovecos de la ciudad, se enteró de algo llamado “Sant Jordi” y su tradición, le pareció bonito a la par de romántico y, por eso, sin que Anne se enterara había salido a por un libro y una rosa.
El libro era su favorito, Madame Bovary, en una edición un tanto especial. No sabía cómo había dado con él pero se trataba de una de las primeras ediciones en francés. El librero, un señor muy simpático, le explicó que en aquella librería iban a parar todo tipo de libros.
Dos calles después, mientras continuó su camino, se encontró con una pequeña floristería y le compró la rosa más roja que vió, además de una tarjeta sencilla donde escribió dos líneas:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
tu pupila en mi pupila azul
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú”
-G.A. Bécquer.

Y aquello, como todo, tenía historia.
Anne apareció por el camino del parque, llevaba un vestido azul oscuro con algo de encaje, un sombrero y sus pendientes favoritos; Los tacones eran lo justo y su barra de labios era color rojo cereza; sus pecas, bajo sus ojos, eran pequeñas motas casi invisibles que bien recordaban a las estrellas y a Nico le encantaba observarlas cuando salían a la luz.
Tras un tierno beso en los labios le tendió la rosa junto con el libro, Anne se extrañó, pero cuando vió de qué se trataba se echó a sus brazos, abrazándole. Luego, muy despacio, se separó y le preguntó a qué se debía aquello, él le dio un beso en la nariz y le dijo “Es Sant Jordi, ¿No lo sabías? Un San Valentín de rosas y libros.” Anne le volvió a dar un abrazo y le dijo tonto, pero durante la noche los “te quiero” fueron más. Y mejores.




Marco no dejaba de mirarla, estaba preciosa ese día, no es que no se hubiese fijado en ella durante la semana, simplemente no había surgido. Pero tenía que ser suya esa noche, al menos un baile. Cuanto más la miraba, más pensaba que de noche era otra persona completamente. Llevaba unos pitillos negros y una camiseta sin mangas, el maquillaje era el justo, pero le hacían aparentar un par de años más.
Amaia, nunca olvidaría su nombre o sus ojos oscuros. Posiblemente no se volvería a ver después de que transcurrieran cuarenta y ocho horas, cuando él volviera a su ciudad junto a sus compañeros, dado que ya habían malgastado el tiempo italiano de los españoles. O quizás debía ocurrir así.
No se lo pensó dos veces, cuando vió que Amaia se quedaba sola, se acercó. Nunca habían hablado, salvo un saludo una vez... algo que no contaba. Pero era suficiente.
-Estás muy guapa.- Le dijo con un claro acento italiano.
-Gracias.- Bebió de su bebida, interrogándole con la mirada.
-Baila conmigo.- Le tendió una mano pero ella se negó.
-No eres el primero que lo intenta.-Señaló a dos chicos que charlaban animadamente con unas chicas en la barra.
-Pero soy mejor. – Amaia sonrió y chasqueó la lengua.
-De acuerdo, un baile.
La primera canción era movida, y ambos se divertían. Cuando llegó la segunda Marco le susurró algo al oído parecido a “un placer” y la besó en la comisura de los labios. Amaia se preguntó por qué los italianos debían tener tal encanto y antes de que se fuera le cogió de la mano.
-¿Me concederías otro baile?- Le miró a los ojos y él sonrió.
Esta vez la canción era lenta así que se acercó a ella aún más y bailaron en el sitio, muy juntos. Marco la besó en el cuello y su piel se erizó, luego acercó su boca a su oreja y le susurró algo. Una letra en español que conocía muy bien, en sí era empalagosa pero saliendo de aquellos labios italianos era aún mejor, “Todo, todo, todo, yo quiero contigo todo...”
Amaia no se lo pensó dos veces y se dejó hacer, se besaron bajo aquellas luces y sombras de bar, compartieron sonrisas. Y se robaron besos y caricias una y otra vez.

Esta entrada merece ser dedicada, es una ñoñada pero... Chris, para ti.