Ojalá tus ojos revelaran el secreto de este mundo de ensueño.
Y que tus pupilas hablaran, así como lo hacen las palabras.
Que si de describirte se trata, lo haría mejor sobre placer.
No hallo en tu mirar las respuestas.
Ojalá que tu sonrisa volviera como el sol en la mañana
e iluminara hasta mis noches,
las mismas en las que te soñé.
Que no me saco tu mirar de la cabeza.
Ni tu voz,
ni tus palabras ahora selladas,
ni tus manos...
No te quiero,
no me enamoro.
Pero no niego que te besaría,
o no sé.
Algo.
Pero habla y deja las palabras para bien o para mal.
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