A veces
me pregunto para qué miramos al cielo ¿Buscamos una estrella para pedirle un
deseo? ¿Una paloma que nos traiga una carta en la que nos den una buena
noticia? ¿Un avión de papel?
Quizá
miramos al cielo porque es infinito y nadie ve lo mismo que nosotros, las nubes
se disipan de forma diferente ante nuestros ojos. Quizá esperamos un amanecer
diferente al mirar por el balcón y esa calle que da al mar, a las marismas… o
un atardecer que acabe cerrando nuestros ojos.
Otros
miran al cielo buscando sus sueños, perdidos, aquellos que una vez quemaron en
la chimenea en un papel en blanco, para que sólo ellos los supieran. Otros,
esperando ver el azul claro de los ojos de aquel que les remueve de pies a
cabeza. El blanco de los ojos, como clara de huevo, refleja a todos. O también
el gris, el que a unos alegra y a otros
entristece.
¿Qué es
cielo? Infinito , no sólo en distancia, sino en todo aquello que encierra.
Puede ser una caja de Pandora, puede desterrar pasado, presente y futuro. Puede
ser nuestro corazón, el de aquellos que lo tienen grande y hermoso. El cielo,
el cielo esconde todo lo que buscamos: paz, esperanza, deseo, añoranza…
Mientras
quede cielo, quedará todo. El amor de alguien es su mundo, para mí mi mundo
está en el cielo y que no se marche o marchite, o me iré con él, a donde me
lleve.