Me senté en el muro del paseo marítimo, con la vista fija en
el mar y los pies colgando a 2
metros del suelo y mi mente, aferrada al universo volaba
en lo más alto, buscándote entre las nubes. Mientras el olfato captaba aquel
olor a sal que tanto me gustaba, el viento y el sol se fundían en mi cara,
mientras esperaba que llegaras sabía que no lo harías, siempre lo había sabido,
pero el color del mar reflejaba tus ojos juguetones, me recordaba tanto a ti…
Tenía ganas de buscarte y decirte la verdad, decirte lo
mucho que te quiero, decirte que sin ti no soy nada más que un puñado de arena,
decirte que te necesito, te necesitaba más que a mi alma, porque tú y solo tú
eras la persona que la guiaba; Pero entonces, cuando giré la cabeza te vi
con…aquella chica, estabais agarrados de la mano, ella sonreía, “¿Porqué ahora?”
aquella fue la última pregunta que me hice antes de marcharme a casa por el
mismo camino que había llegado.
*Lo escribí el mes de Mayo de hace un año, lo he cambiado un poco, pero tan sólo cosas ortográficas*
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