La lluvia cae del
cielo
y se convierte en
hielo
al tocar levemente
la punta de tus
dedos.
Mas frío yo no siento
ni con un suspiro
caído en mi cuello
ni tus dedos en mi
cuerpo.
De tus labios
surge un beso
y de los míos
un te quiero.
De tus labios
mil promesas,
de los míos
aspereza.
No robes
mi alma
que aún
aguanta.
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