Tú. Yo. La nube.
Gotas. Agua. El frío.
Mis ojos intentas acordarse de
los tuyos, no pueden, ¿Te conocí? Quizás. ¿Me conociste? Puede. Pero no quiero
sacar conclusiones erróneas.
Tú. Yo. La soledad.
Gotas. Agua. El paseo.
Paso a paso reconstruyo la escena
del crimen y lo que pasó. Aunque quisiera no recordarlo y pasar página de algún
modo…: Tu brazo rodeaba mi cintura y tu boca su comisura. No hace falta una
gran descripción…
Ella. Tú. Yo no.
Gotas. Agua. El llanto.
Dicen que tras la tormenta viene
la calma y que no debería dejarte más tiempo en mi mente; Que la vida son dos
días, y tú, ni un segundo de ella; Que se besan muchas ranas antes de encontrar
al príncipe. Porque tú, y sólo tú, te has equivocado.
Quizás
eche de menos tus caricias, susurros y gestos una temporada, pero comeré helado
de chocolate para remediarlo. A lo mejor te das cuenta de tu fallo y vuelvas a
mí, o lo ententes, pero no significa que para entonces no haya creado una
barrera anti tú. Y puede que aun huela a ti en mi ropa, en mi piel… pero poco a
poco te sacaré de mí y volveré a ser yo. Porque ahora no soy yo, soy lo que has
creado.
Hubiera
preferido que me hubieras dicho que estaría a mi lado cual pizza y no como
infinito, mi siempre. ¿Y sabes qué? Te quise, no hay remedio, no me importa,
pero es hora de cerrar abrir otra página y cerrar este capítulo.
Tú. Yo.
No existe.
Gotas.
Agua. Punto final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario