domingo, 2 de febrero de 2014

Tú. Yo. El am


Tú. Yo. La nube.

Gotas. Agua. El frío.

Mis ojos intentas acordarse de los tuyos, no pueden, ¿Te conocí? Quizás. ¿Me conociste? Puede. Pero no quiero sacar conclusiones erróneas.

Tú. Yo. La soledad.

Gotas. Agua. El paseo.

Paso a paso reconstruyo la escena del crimen y lo que pasó. Aunque quisiera no recordarlo y pasar página de algún modo…: Tu brazo rodeaba mi cintura y tu boca su comisura. No hace falta una gran descripción…

Ella. Tú. Yo no.

Gotas. Agua. El llanto.

Dicen que tras la tormenta viene la calma y que no debería dejarte más tiempo en mi mente; Que la vida son dos días, y tú, ni un segundo de ella; Que se besan muchas ranas antes de encontrar al príncipe. Porque tú, y sólo tú, te has equivocado.

                Quizás eche de menos tus caricias, susurros y gestos una temporada, pero comeré helado de chocolate para remediarlo. A lo mejor te das cuenta de tu fallo y vuelvas a mí, o lo ententes, pero no significa que para entonces no haya creado una barrera anti tú. Y puede que aun huela a ti en mi ropa, en mi piel… pero poco a poco te sacaré de mí y volveré a ser yo. Porque ahora no soy yo, soy lo que has creado.

                Hubiera preferido que me hubieras dicho que estaría a mi lado cual pizza y no como infinito, mi siempre. ¿Y sabes qué? Te quise, no hay remedio, no me importa, pero es hora de cerrar abrir otra página y cerrar este capítulo.

                Tú. Yo. No existe.

                Gotas. Agua. Punto final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario