viernes, 22 de mayo de 2015

En clase de historia nacen cosas que contar.

La lluvia cae del cielo
y se convierte en hielo
al tocar levemente
la punta de tus dedos.

Mas frío yo no siento
ni con un suspiro
caído en mi cuello
ni tus dedos en mi cuerpo.

De tus labios
surge un beso
y de los míos
un te quiero.

De tus labios
mil promesas,
de los míos
aspereza.

No robes
mi alma
que aún
aguanta.

sábado, 25 de abril de 2015

¿Y si cada corazón late en forma de ciudad?

Nicolas estaba en un banco del parque mientras su chica, como le gustaba llamarla, se encontraba en la habitación del hotel cambiándose. Ambos se hallaban de viaje por Europa desde hacía un par de semanas y esta vez la parada había sido Barcelona. Llevaban ya dos noches y el día siguiente sería el último.
Nicolas podría estar en el hotel si no fuera porque el día anterior, mientras andaban por algunos de los recovecos de la ciudad, se enteró de algo llamado “Sant Jordi” y su tradición, le pareció bonito a la par de romántico y, por eso, sin que Anne se enterara había salido a por un libro y una rosa.
El libro era su favorito, Madame Bovary, en una edición un tanto especial. No sabía cómo había dado con él pero se trataba de una de las primeras ediciones en francés. El librero, un señor muy simpático, le explicó que en aquella librería iban a parar todo tipo de libros.
Dos calles después, mientras continuó su camino, se encontró con una pequeña floristería y le compró la rosa más roja que vió, además de una tarjeta sencilla donde escribió dos líneas:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
tu pupila en mi pupila azul
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú”
-G.A. Bécquer.

Y aquello, como todo, tenía historia.
Anne apareció por el camino del parque, llevaba un vestido azul oscuro con algo de encaje, un sombrero y sus pendientes favoritos; Los tacones eran lo justo y su barra de labios era color rojo cereza; sus pecas, bajo sus ojos, eran pequeñas motas casi invisibles que bien recordaban a las estrellas y a Nico le encantaba observarlas cuando salían a la luz.
Tras un tierno beso en los labios le tendió la rosa junto con el libro, Anne se extrañó, pero cuando vió de qué se trataba se echó a sus brazos, abrazándole. Luego, muy despacio, se separó y le preguntó a qué se debía aquello, él le dio un beso en la nariz y le dijo “Es Sant Jordi, ¿No lo sabías? Un San Valentín de rosas y libros.” Anne le volvió a dar un abrazo y le dijo tonto, pero durante la noche los “te quiero” fueron más. Y mejores.




Marco no dejaba de mirarla, estaba preciosa ese día, no es que no se hubiese fijado en ella durante la semana, simplemente no había surgido. Pero tenía que ser suya esa noche, al menos un baile. Cuanto más la miraba, más pensaba que de noche era otra persona completamente. Llevaba unos pitillos negros y una camiseta sin mangas, el maquillaje era el justo, pero le hacían aparentar un par de años más.
Amaia, nunca olvidaría su nombre o sus ojos oscuros. Posiblemente no se volvería a ver después de que transcurrieran cuarenta y ocho horas, cuando él volviera a su ciudad junto a sus compañeros, dado que ya habían malgastado el tiempo italiano de los españoles. O quizás debía ocurrir así.
No se lo pensó dos veces, cuando vió que Amaia se quedaba sola, se acercó. Nunca habían hablado, salvo un saludo una vez... algo que no contaba. Pero era suficiente.
-Estás muy guapa.- Le dijo con un claro acento italiano.
-Gracias.- Bebió de su bebida, interrogándole con la mirada.
-Baila conmigo.- Le tendió una mano pero ella se negó.
-No eres el primero que lo intenta.-Señaló a dos chicos que charlaban animadamente con unas chicas en la barra.
-Pero soy mejor. – Amaia sonrió y chasqueó la lengua.
-De acuerdo, un baile.
La primera canción era movida, y ambos se divertían. Cuando llegó la segunda Marco le susurró algo al oído parecido a “un placer” y la besó en la comisura de los labios. Amaia se preguntó por qué los italianos debían tener tal encanto y antes de que se fuera le cogió de la mano.
-¿Me concederías otro baile?- Le miró a los ojos y él sonrió.
Esta vez la canción era lenta así que se acercó a ella aún más y bailaron en el sitio, muy juntos. Marco la besó en el cuello y su piel se erizó, luego acercó su boca a su oreja y le susurró algo. Una letra en español que conocía muy bien, en sí era empalagosa pero saliendo de aquellos labios italianos era aún mejor, “Todo, todo, todo, yo quiero contigo todo...”
Amaia no se lo pensó dos veces y se dejó hacer, se besaron bajo aquellas luces y sombras de bar, compartieron sonrisas. Y se robaron besos y caricias una y otra vez.

Esta entrada merece ser dedicada, es una ñoñada pero... Chris, para ti.

lunes, 13 de abril de 2015

Tonterías sin nombre.

Me gustan las gotas de lluvia, son pequeñas y vuelan. Son todas diferentes y a veces se fusionan.
Me gustan las estrellas, esos puntos brillantes que a millones flotan en el cielo, a veces no las vemos pero siguen ahí. Son puntos de guía que tan solo nos abandonan durante la tormenta. Son la luz.
Me gusta el mar y su sonido, ese encerrado en una caracola. El olor a salitre y la leve brisa de primavera, o simplemente el sol y el cielo azul.
Me gustan las pequeñas cosas, como el polen, aunque no me pueda acercar a él. ¿Y si un día salgo volando? Quizás Peter venga la próxima vez.


lunes, 9 de marzo de 2015

A+place


Somewhere in Neverland, that's where I thought I belonged when I was 5. I never thought of being a princess or either did I think of marrying a blue-blooded prince,I just wanted freedom. Or maybe, I just liked Peter Pan a bit too much.
When I was 10 I danced to breathe, and I studied to have my own peace.
As I grew I knew that we find where we belong as time passes by. Sometimes we just don't realize we got there until we die.
Five years later I was lost... Where do I belong?  My question was answered a little bit later on.
At 18 I found my A+ place, where I did belong.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lovestruck


How can you forget someone you have loved? I guess I didn't really forget about him. I just didn't expect him to be there, at that moment, at that place. He wasn't suposed to be there. He wasn't even suposed to be around there.
One year it had taken one year to forget him, one year had gone away by just looking at him once. I guess, sometimes, you can't do nothing with your feelings, so, do I? It was a nightmare. A nightmare in real life. 
Or maybe he had been a nightmare before but not then, he hadn't done anything to me in one year.
But was I suposed to forget everything he had done before? Too many questions without answers. 
He told me he knew it was me, of course he knew, why would he want to help me? Maybe he just wanted to make me sick. Sick for being in love with him.
I hadn't been able to pick up the pieces of my heart. But I had forgotten him. I guess I was lying to myself. 
I sighed before focusing on him again: Matty was in front of me, looking to the road. But then he turned his face because he knew I was staring at him and then he let out a laugh.
-What do you laugh for?- I rolled my eyes.
-You still stare at me.- And there was his smirk again.
-I don't. I was just going to tell you that I have to go.- And I started to walk but how not? He had to take my hand.
-Wait. I'm back and you leave me here. Babe, I've missed you too, you know.

sábado, 17 de mayo de 2014

Fall-ing.



                When you can´t do nothing but fall, fall on the street. You crush into some random car, you aren´t used to it so you look at it and the driver gives you that look. It´s all your fault.

                Not almost death but almost on a breath-break. A beep keeps you alive, those rude ones, the one from an angry driver, but not the one as before. Then, a hand is right in front of you face and you can´t do nothing but take it.

                The hand is from some random boy you´ve seen before but you just don´t know where you have seen those eyes. Brown ones, they look like chocolate. Not long –but either short- hair, dark hair. An invisible smile on his lips, a little smirk. He looks older than you, enough to know that you are fascinating with him.

                And then you stand up, he is one head taller than you, which make you feel small. He leads you to the sidewalk while you keep thinking about what would you say, if a lonely “thank you” or a “you shouldn´t have done that but, thanks.”

                Then, when you face each other you see that he has a Nirvana t-shirt and then you know who is that person standing in front of you.

                He smiles.

                “You.”

                “Me.”

                “You knew it was me.”

                “Kind of…” Now, he smirks.

                It was the person who treated you as a princess just before leaving you on Hell.

                It was the person who you cried for just because you loved him too much.

                It was your secret crush, your brother´s friend.

jueves, 3 de abril de 2014

Heaven´s door


¿No habéis sentido nunca que de repente vuestra vida deja de tener sentido, que todo aquello que querías ha cambiado y de repente os hayáis en el medio de la nada? No hay descripción posible, tampoco es un sentimiento, pero te sientes vacío, te falta algo. ¿Qué pasa si encuentras la pieza que le falta al puzle y la gente te llama loco?

Quizás lo estés.

Quizás es sólo un obstáculo.

Y cuando lo sobrepasas, lo arrojas al suelo o simplemente convives con ello de forma pacífica… la gente te deja de entender, hagas lo que hagas está mal. Si no hay sentimiento no hay nada, si no hay nada estás vacío, y vuelves a empezar.

Te reencuentras y cuando no tienes que rogarle más al cielo y cae, como regalo, la gente cree que estás desesperada, que no es tu oportunidad, esa que ellos han tenido y que tú nunca has rozado siquiera.

154 palabras, eso es lo que llevo ¿Notáis mi frustración? ¿Qué rumbo debería tomar mi vida? ¿Estoy viviendo mal? ¿Se puede vivir mal? No hay normas escritas sobre cómo vivir, pero a veces parece haberlas… si cada uno pudiéramos describir nuestro mundo ideal yo nombraría a Alejandro Sanz y aquellas palabras que, aunque conocidas, escuché por primera vez de sus labios: “La utopía sirve para caminar, si das cinco pasos hacia ella se alejará tales veces y así sucesivamente.”

Quizás hace tiempo me perdí entre mis propios pasos.

Quizás nunca he tenido un camino.

Todo lo que nos pase en la vida tiene que ver con lo que hagamos. Todos los caminos conducen a Roma, pero nadie dijo nada sobre el cielo.